Compra mínima de $5.000 
Beber con moderación – Prohibida su venta a menores de 18 años.

Una vez que hemos tenido en cuenta el tema del equilibrio, ya podremos pasar a fijarnos en otros matices y características de los vinos y platos que estamos barajando elegir para nuestro maridaje: sabores, texturas, aromas, colores, sensación de temperatura, etc. Un buen planteamiento para un maridaje de éxito puede ser buscar la asociación de algunas de estas características comunes entre las comidas y el vino. Por ejemplo, podemos servir un vino dulce con un postre, para complementar y potenciar esta característica común de ambos elementos. También es interesante servir un guiso de carne elaborada con vino, junto con el mismo vino que hemos empleado para cocinar la carne, ya que al tratarse del mismo vino el maridaje siempre va a funcionar bien. Podemos cocinar pescados o carnes blancas y servirlos con vinos blancos, etc. La cuestión es encontrar características comunes entre vinos y platos y tratar de complementarlas de la mejor manera posible.